La movilidad a Noruega ¡ha sido todo un éxito!
Los alumn@s lo relatan en este blog 😁
Día 1. 9 de marzo. Oslo.
Un grupo de compañeros emprendimos una emocionante aventura en la capital noruega, Oslo. Nuestro viaje comenzó en el aeropuerto de Madrid, donde tomamos un avión con destino a la ciudad escandinava. Tras unas horas de vuelo, aterrizamos en Oslo y rápidamente nos dirigimos a la estación del aeropuerto para coger un tren que nos llevaría al centro de la ciudad.
Una vez en Oslo, aprovechamos las primeras horas del día para recorrer la ciudad y maravillarnos con sus principales atractivos. Desde la impresionante Ópera de Oslo hasta la bulliciosa avenida Karl Johans Gate, nos dejamos llevar por el encanto nórdico. Tras una intensa caminata y muchas fotos, decidimos ir al hostal para descansar un poco antes de continuar con la exploración.
Después de reponer energías, salimos nuevamente para descubrir otra cara de Oslo. Pero el momento más especial del día llegó cuando decidimos vivir una experiencia nórdica por excelencia: un baño en un fiordo con sauna incluida. A pesar del frío, el contraste entre el calor de la sauna y el agua helada fue revitalizante y una aventura que ninguno de nosotros olvidará.

Para cerrar el día con broche de oro, fuimos a un restaurante de pizza ubicado junto a la estación central. Entre risas y anécdotas del día, disfrutamos de una deliciosa cena que nos ayudó a recuperar fuerzas después de tantas emociones.
Así concluyó nuestra primera jornada en Oslo, llena de descubrimientos, cultura y momentos inolvidables. Sin duda, este viaje quedará en nuestra memoria como una de las mejores experiencias de nuestra vida.
Día 2. 10 de marzo. Oslo-Bryne
En nuestro segundo día en Noruega tuvimos la oportunidad de embarcarnos en un viaje que nos llevó de Oslo a Bryne. A pesar de que el trayecto en tren fue de aproximadamente siete horas, el tiempo pareció volar.
Antes de embarcarnos, pensábamos que las siete horas de trayecto podrían ser interminables, pero la belleza de los paisajes noruegos nos hizo sentir que el tiempo pasaba mucho más rápido, además en el largo viaje no paramos de jugar juegos de mesa o similares.
El tren de Oslo a Bryne es un modelo moderno, cómodo y eficiente. Desde el momento en que nos subimos, todos encontramos nuestros asientos y comenzamos a acomodarnos. Los ventanales eran amplios, lo que nos permitió disfrutar de las espectaculares vistas del paisaje noruego mientras el tren avanzaba por los verdes valles, montañas cubiertas de nieve y preciosos fiordos.
¡Estábamos rodeados de naturaleza en su máxima expresión!
Al llegar a Bryne, el viaje de siete horas había pasado en un abrir y cerrar de ojos. Nos bajamos del tren con una sensación de satisfacción, allí estaban nuestros compañeros de N
oruega, ellos nos llevaron a sus casas para que pudiéramos dejar nuestro equipaje, y finalmente nos enseñaron la ciudad en la que pasaríamos esa semana.
Día 3. 11 de marzo.
Nos despertamos por primera vez en casa de nuestra familia
Noruega, a las 6 de la mañana, listas para empezar nuestro primer
día de clase. Desayunamos en casa y cogimos el tren para llegar al instituto de Bryne.
La primera clase fue la de Inglés, en la que pasamos por unas
estaciones (actividades en grupos) como jugar a la play en una sala
mientras al resto les enseñaban las impresoras de la habitación.
También jugamos a las cartas y al UNO y nos hicieron un tour por
el instituto en el que pudimos observar sus cafeterías, salas de
trabajo manual, laboratorios, habitaciones para trabajo en grupo,
zonas de estar dentro del lugar,.. y había mucho más en esos tres
edificios de lo que nos pudiéramos imaginar. Descubrimos
información interesante como que sólo había estudiantes de 15 a 19
años. Se nos asemejó más a una universidad y todo estaba muy
limpio y cuidado y era automatizado.
Al acabar la clase, nos recogieron a cada una para llevarnos a la
siguiente clase.
Algunos fueron a clase de Biología, donde aprendían sobre el ADN.
Esto le sorprendió, ya que es algo que ya hemos dado nosotros, con
un año menos, pero supuso que el temario sería distinto. El
profesor tenía un bigote llamativo, parecido al del detective Poirot,
pero incluso más exagerado. Empezó pidiéndoles que rellenaran un
documento sobre los componentes del ADN, pero muchos no
estaban trabajando, hablaban o utilizaban el móvil, cosa que no
pareció importarle. Al cabo de un rato, repartieron modelos de una molécula
de ADN para unir sus piezas. Esto fue divertido, aunque hubo un
descanso de 15 minutos y, antes de poder acabarlos, el profesor pasó a explicar más sobre esta molécula en Noruego.
Mientras tanto, otros estábamos en clase de Alemán 1 (básico). La
profesora entregó una ficha para que rellenaran y la corrigió en
alto. Después, se tomaron un tiempo para estudiar una vez había
pasado el descanso de 5 minutos. La clase terminó con una
actividad con tarjetas; tenían una frase en noruego con su
traducción al Alemán detrás, y debían preguntarse las unas a las
otras comprobando que lo habían traducido bien. La profesora
pasaba por las mesas resolviendo dudas y las apuntaba en la pizarra.
A las 11: 30 empezó el recreo de media hora. Algunas de nosotras fuimos al
gimnasio donde daban Educación Física y hablamos con compañeras en los vestuarios (pues ahí, todos se cambian de ropa
obligatoriamente).
Al terminar el recreo, hicimos Yoga y jugamos al balón prisionero. Los que fueron a clase de Historia, vieron como su profesor explicó en 30
min y dejó una hora para que hiciesen un proyecto en grupo para la siguiente semana.
La cuarta y última clase del día consistió en tener conversaciones
con estudiantes que daban Español avanzado (llevaban con ello 5
años), pero la mayoría no sabían hablarlo, por lo que hablamos en
inglés. Eran personas muy extrovertidas e interesadas en compartir
su cultura y pensamientos con nosotras y pudimos
comer un poco. Nos pareció muy buena idea crear este espacio para
socializar.
Tras unirnos los españoles para contarnos todo, aquí acabó el día
académico, a las 15:30. Nos sorprendió para bien que todo fuera tan
distinto y aprendimos mucho de esta primera experiencia (y en la que más tiempo pasamos en un interior).
Por la tarde, pasamos tiempo en nuestras familias.
Día 4. 12 de marzo.
Hoy hemos comenzado la mañana yendo en autocar a la playa para tomar conciencia de la polución marina y recoger plásticos y otros desechos durante hora y media. Todos nos lo pasamos muy bien y nos quedamos sorprendidos por las rocas tan grandes que había.
Después, de vuelta en el instituto de Bryne, comimos pizza todos juntos, alumnos y profesores, para reponer fuerzas.
Por la tarde hemos tomado el tren para ir a Stavanger. Allí, hemos visitado el Museo del Petróleo con un guía que lo explicó en inglés. Las instalaciones eran increíbles. Tras esto, las profesoras nos han dejado libres para explorar la ciudad, comprar recuerdos, etc.
El día ha terminado muy animado y con muchas experiencias.
Día 5. 13 de marzo.
El jueves hemos seguido acudiendo a clases para aprender cómo funciona la educación en Noruega.
Día 6. 14 de marzo.
El Viernes 14 de marzo el grupo de Erasmus+ fuimos a una ciudad llamada Egersund, estuvimos ahí la mayor parte del día.
Hacía mucho frío pero también hacía sol, tuvimos mucha suerte de disfrutar del buen tiempo.
Es la ciudad del profesor Marius, quién nos hizo un tour y nos llevó a una montaña donde tuvimos las mejores vistas. En el camino nos invitó a unas sodas de la fábrica local. En la cima de la montaña nos hicimos fotos y también un juego de preguntas para conocer más el sitio.
Después de eso, fuimos a una fábrica de chocolate, probamos diferentes tipos y nos explicaron la procedencia de cada uno de ellos: chocolate negro, chocolate con leche..
Comimos tantos chocolates que se nos quitaron las ganas de comer más durante un tiempo, pero estaban muy ricos. Finalmente, terminamos el día en Egersund cenando en un restaurante la comida que habíamos ordenado días anteriores, desde nachos hasta hamburguesas.
Después al volver a Bryne nos separamos de los profesores y los estudiantes nos fuimos a jugar nuestra segunda partida de Láser Tag de la semana, ya que la primera nos gustó mucho. Aprovechamos nuestro tiempo al máximo ya que era nuestro último día.
Día 7. 15 de marzo.
El último día quedamos pronto. Después de despedirnos de los noruegos, fuimos a Sandnes en tren. Allí hicimos unas últimas compras. A continuación, tomamos el autobús al aeropuerto. En ese momento tomamos conciencia de que se acababa la experiencia ¡qué pena! pero... ¡qué suerte haber podido vivir esto! :D
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